Monitoreos programados
Campañas periódicas con cámaras trampa, transectos y puntos de conteo definidas en el Plan de Manejo Ambiental de cada proyecto. Son la fuente más sistemática.
El Atlas de Biodiversidad reúne, ordena y publica el conocimiento sobre fauna y flora que generan los equipos de J.E. Jaimes Ingenieros S.A.S. durante la ejecución de sus proyectos de infraestructura y energía.
Durante años, cada proyecto documentó la fauna y la flora de su área de influencia en informes que cumplían su función normativa y luego quedaban archivados. La información existía, pero no se podía consultar, comparar ni usar para tomar decisiones en el siguiente proyecto.
El Atlas nació en un curso interno de innovación con una pregunta simple: ¿qué pasaría si todo ese conocimiento estuviera en un solo lugar, en un formato que cualquiera pueda entender? La respuesta es esta plataforma: una base de datos viva, alimentada por quienes están en campo y verificada por el equipo de biología.
No es un ejercicio de comunicación. Es una herramienta de trabajo que además sirve para mostrar, con evidencia, que la infraestructura y la biodiversidad pueden convivir cuando hay método.
El Atlas se alimenta de tres fuentes que siguen el mismo camino de verificación.
Campañas periódicas con cámaras trampa, transectos y puntos de conteo definidas en el Plan de Manejo Ambiental de cada proyecto. Son la fuente más sistemática.
Rescates, reubicaciones, ahuyentamientos y liberaciones registrados por el equipo ambiental en el momento en que ocurren.
Reportes de cualquier persona en obra a través del formulario interno. Es la fuente más numerosa y la que más aporta especies nuevas al Atlas.
Se verifica que el nombre científico corresponda a la especie de la fotografía y que la determinación sea posible con el material disponible. Cuando no lo es, el registro se publica hasta el nivel de género o familia.
La fotografía debe permitir reconocer los caracteres diagnósticos de la especie. Los registros sin soporte utilizable quedan en la base de datos interna pero no se publican.
Se contrasta el punto de registro con el área de distribución conocida de la especie. Un registro fuera de rango no se descarta: se marca para revisión, porque puede ser un hallazgo relevante.
Para especies amenazadas o con presión de tráfico ilegal se publica el departamento y el proyecto, pero nunca la coordenada exacta del avistamiento.
Conectamos territorios con energía y sostenibilidad.